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sábado, 18 de febrero de 2017

A los pies del altar

Hace 11 años, cuando corrí mi primera maratón, aprendí que todos los maratonianos preparaban meticulosamente la equipación la noche de antes, lo que ellos llamaban "el altar". Posiblemente quien le puso ese nombre fue algún corredor devoto que rezó todo lo que sabía y se encomendó a todos los ángeles y arcángeles, sabiendo lo que se le vendría encima horas después.

Yo esa noche no preparé altar alguno ni recé nada. Era un novato total. Recuerdo que pasé la noche completamente solo en un hotel de Madrid, sin dormir absolutamente nada, y solo escuchaba los latidos taquicárdicos de mi corazón.

Tras correr la prueba con mis dos mentores y terminar con muchas fatigas, ese día aprendí dos cosas que siempre se han repetido en los 17 maratones que siguieron al primero: que en todos se preparaba un altar y que en todos se lloraba al cruzar la meta. Un de esos mentores también correrá mañana y está a punto de completar su maratón número 50, algo que conseguirá en 2018.

Y desde entonces sigo preparando mi altar y sigo llorando cuando cruzo la meta, independientemente de la marca que haga, porque siempre eres vencedor.

Junto al altar uno medita sobre la estrategia a seguir durante la carrera, aunque casi siempre surgen situaciones imprevistas que hay que afrontar y superar. Porque la mente en esta carrera es mucho más importante que el físico.

Yo también he sido mentor de otros que empezaban, y les he transmitido lo mejor de mí mismo, mis mejores experiencias y consejos, sin guardarme nada.

 Levantar la moral de alguien desahuciado, deshecho, hundido, y con muchos kilómetros por delante, es una satisfacción como pocas. Cruzar la meta con tu cuñado o con tu compañero de carreras tras casi 4 h luchando contra la distancia es impresionante. El subidón es mayor que cuando eres tú el que logras el objetivo.


Este año aún madrugaremos más, pues la prueba comienza a las 8h30, lo que nos hará levantarnos sobre las 5 h, y realizar el desplazamiento desde Córdoba. Posiblemente nos llueva, lo que aumentará aún los problemas.

Pero uno sabe que el que se enfrenta a esta terrible prueba va a una batalla cuerpo a cuerpo, en el que gana la mejor mente. El objetivo es vencer a la distancia. Siempre una buena estrategia ayuda, así como la experiencia y por supuesto la preparación adecuada. Han sido muchos kilómetros los que ha habido que hacer para llegar aquí, muchos de ellos a más de 1500 m por esas sierras de Zafrilla. Y llega un momento en el que lo calculamos todo.

Lo mismo que calculo la energía solar que necesito para mantener funcionando de forma continua una Raspberry Pi que consume 4w por hora, la placa solar que preciso, el amperaje de la batería de ciclo profundo, del controlador, las horas de sol de las que dispongo, etc ( y ha salido bien en ambas estaciones solares), en este caso simplemente lo traslado al ámbito humano(bastante más complejo)

Somos unos simples consumidores de energía, y el fin es tratar de ir lo más rápido posible consumiendo lo mínimo.

Pero claro, no consume lo mismo una persona de 80 ó 90 kg, que yo que rozo los 60. Lo mismo que no consume lo mismo un 4x4 que un utilitario.


Yo sé que consumo unas 800 calorías por hora a un ritmo constante entre 4'15" y 4'30" cada kilómetro (entre 14,1 y 13,3 km/h para los profanos), que multiplicado por unas 3 h serían unas 2400-2500 calorías durante la prueba. Esta prueba está hecha para utilitarios.

Un hombretón de 80 kg, consume unas 1000 calorías por hora, así que a echar cuentas según las horas qua cada uno corra.

El próximo reto para la especie humana es bajar de la barrera de las 2 h en esta prueba. Nike y Adidas están preparando corredores capaces de intentar esta proeza en un proyecto que se llama "breaking2".

Del puñado de corredores que han elegido (todos sub 2:05), hay uno que ha sido declarado como el menos consumidor de energía. Curiosamente es el que tiene la peor marca, pero posiblemente sea el que esté más cerca de conseguirlo. Porque creo que no será posible, al menos en los próximos años.

Mis compañeros de viaje serán 14 dátiles, de lo más calórico que puedes tomar, aportan 373 kcal /100 grs, que no suplirán la energía que perderé, pero que tratarán de que no llegue a la línea roja donde se encienden todos los semáforos: el fatídico muro.

Serán unos 10 grs por dátil (140 grs en total) de peso extra, pero que poco a poco iré aligerando conforme avance la prueba. Además siempre puedes echar mano de lo que te ofrecen en la carrera, que suele ser abundante. Y por supuesto es obligada una excelente hidratación, causa de muchos desfallecimientos, y que con una humedad del 100% puede causar estragos.

Eso acompañado de un ritmo de carrera tan constante que apenas te desvías 5" por kilómetro de tu ritmo objetivo. Ir demasiado rápido en la primera media maratón es el fracaso de muchos, entre ellos yo en alguna ocasión.

Esta noche volveremos a rezar junto al altar y nos pintaremos con los colores de guerra, tratando de volver a batir a la distancia por decimonovena vez y si puede ser bajando unos segundos nuestra mejor marca (en mi caso 185 minutos y 41 segundos), que logré hace 2 años en esta imagen que pongo.

Y, como siempre, al cruzar la meta volveremos a llorar.